Iluminación LED para el hogar: Cómo elegir una bombilla

 En Factura de luz, Iluminación led

No hay duda de que cada día estamos más convencidos de las innegables ventajas que  presenta la iluminación LED  para el hogar. Su durabilidad, eficiencia energética  y calidad de iluminación nos señalan claramente cómo ahorrar en la factura de la luz en casa.

Sin embargo, para muchos la buena disposición no basta porque, al enfrentarnos a la sustitución de las clásicas bombillas incandescentes por las nuevas de tipo LED, se levanta ante nosotros un muro de nuevas palabras y unidades que alguien tiene que ayudarnos a superar.

Este post puede ser un buen comienzo.

Tipos de bombillas LED

En la actualidad, se comercializan cinco tipos habituales de bombillas en función de su diseño:

  • Incandescente: Imitando la estética de la bombilla tradicional.
  • Reflectante: Actúa como un foco, concentrando la luz en una sola dirección.
  • Lineal: El modelo más habitual y que permite alumbrar todo el espacio.
  • Espiral: Capaz de iluminar también en todas las direcciones.
  • Bola: Ideal para interiores, con un amplio rango de iluminación.

Consumo energético

El consumo energético de una bombilla incandescente  lo hemos venido asociando tradicionalmente a la potencia de la misma expresada en watios de tal manera que elegíamos la de 25 w, 40 w, 60 w y 100 w en función de la intensidad de luz que necesitábamos. Por supuesto, la potencia  era la que marcaba el consumo.

Con las nuevas bombillas introducidas en la iluminación LED para el hogar, se utiliza el lúmen, que mide el grado de eficiencia de la lámpara al dar la misma cantidad de luz con una menor potencia consumida.

Por eso, la equivalencia lúmen/watios no es totalmente lineal de forma que si 25 watios corresponden a 250 lúmenes, un total de 100 w son 1.520 lúmenes.

Luminosidad

Las bombillas que se utilizan en la iluminación LED para el hogar ofrecen un rango de luminosidad que abarca desde el blanco cálido hasta el frío.

Ello nos da un amplio rango de temperaturas de color que se relacionan con el ambiente que queremos instaurar en la estancia que se ilumine:

Las luces cálidas, de más baja temperatura de color,  proporcionan ambientes más relajantes mientras que las más frías, con temperaturas de color más altas, son ideales para los entornos laborales al mejorar la concentración y, lógicamente, el rendimiento.

La Asociación Española de la Industria LED (ANILED) y la Fundación de la Energía de la Comunidad de Madrid han elaborado una guía donde se detallan todos los aspectos de los que acabamos de hablarte.  Descargártela  aquí.

Si tus necesidades de ahorro energético van más allá de un simple cambio de bombillas, econergia.es puede ayudarte. Habla con nosotros.

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